Mostrando entradas con la etiqueta Bloggeriles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bloggeriles. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de febrero de 2015

Yo soy yo.

  Yo soy yo, el que está frente al papel en blanco y piensa con qué llenarlo, con tantas cosas que surjan de la mente, que muchos consideran patrañas; otros tantos, mediocres, y muy pocos, luminosas.

  Yo soy yo, al que toman por iluso, cuyo trabajo vale cuatro duros y dura cinco minutos. La valía de mis manos, la valía de mi mente nunca caerá en un banco, será juzgada por la ignorancia, oscurecida por ciegos que miran más su bolsillo que la idea del tiempo transcurrido.

  Manuscritos perdidos en cajones olvidados, bocetos encerrados en libretas polvorientas, fotografías prendidas de ojos ciegos, hebras perdidas en el hilo del tiempo...


  Yo soy yo, el que no sabe ni sabrá cómo funciona el mundo.


sábado, 27 de septiembre de 2014

Discurso Emma Watson.


De este vídeo, lo único que puedo decir es que lo veáis. Y digo lo único, porque poco más se puede abarcar de lo que ya dice sin entrar en una espiral de repetición. Seguramente estaréis hasta las narices de ver este vídeo dar vueltas por la red, pero también estoy segura de que muchos sólo saben de él de oídas, por terceras opiniones (lo que dicen los telediarios, la prensa, o de lo que menganito opine de él en su blog, twitter o Facebook), así que aquí lo dejo, para invitar a aquel que pase por aquí de casualidad (que es como llegáis a parar por aquí la mayoría) y aún no lo haya oído.
Por último, deciros que si no lo habéis hecho porque “es que sólo es Hermione Granger”, recordarles que más que prestarle atención a quién lo dice, hay que hacerlo a lo que dice. 



miércoles, 16 de julio de 2014

Vacaciones con Mascotas.

  La llegada de Gina a casa me ha hecho pensar en todos aquellos que abandonan a sus "amigos" peludos por unos días de vacacioneo fácil. Y pongo amigos entre comillas porque esa gente no tiene el más mínimo respeto ni cariño hacia los animales. En mi opinión, una mascota es como un niño; si bien hay que diferenciar la línea que separa lo humano de lo animal (parecerá raro que lo diga, pero hay gente que realmente cree que un animal es un niño), también hay que reconocer que tener una mascota es una responsabilidad, y que esos seres que hemos acogido bajo nuestro techo  y que nos miran con cariño dependen de nosotros para sobrevivir. Por lo tanto, en cualquier plan a largo plazo que se haga deberemos tenerlos en cuenta como un punto más.

  Bueno, después de esta llamada a la conciencia, me gustaría presentaros un sito web que, para aquellos que tengáis un amigo peludo, os va a venir de perlas de cara al verano. Se trata de Viajes 4 Patas, un portal de turismo con mascota en el que, además de encontrar un buscador de hoteles (en los que, evidentemente, están admitidos los perros) como en cualquier otro portal de turismo, tendréis una muy buena guía de viajes con clínicas veterinarias, playas que aceptan perros, guarderías, paseadores, restaurantes y bares,...  Además, cabe destacar que esta guía es colaborativa, es decir, que si conocéis de algún hotel o restaurante que admita animales, o alguna clínica veterinaria que no aparezca en la guía, podéis añadirla vosotros mismos y echarle una pata a alguien ;) Como novedad han añadido una guía sobre las playas españolas en las que podremos tomar el sol con nuestros colegas cuadrúpedos, catalogadas por las distintas costas de nuestro país (yo no es que sea muy de playas, ya que soy demasiado blanca y el moreno no lo conozco, sólo el quemado cangrejo, pero a algunos os vendrá de lujo).



  Además, si sois un establecimiento que acepta la presencia de mascotas, podréis solicitar el sello Pet Friendly, con el que invitaréis a vuestros clientes a pasar un buen rato con sus amigos perrunos. También podréis encontrar una sección de consejos para viajar con vuestra mascota, además de otra sección para aquellos que queráis o habéis adoptado recientemente un animal, y, como no, un blog bastante interesante con noticias, artículos de interés, etc.

  Como podéis ver, se trata de un portal muuuy completito para los que quieran viajar con TODA la familia. Así que ya sabéis, pasad a echar un vistazo, que a mí ya me veis en la próxima entrada. ;) 

domingo, 29 de junio de 2014

¡Aquí estoy de nuevo!

  Sí, sé que esta es la milésima vez que abandono el blog y luego vuelvo con alguna excusa barata con la que pedir perdón, aunque en realidad no es que sepa demasiado bien por qué me disculpo, ya que seguramente aquí los que me lean será sólo de pasada... pero, bueno, creo que como mínimo le debo una disculpa a mi pequeñín, por olvidarme de él tanto tiempo.

  La razón del abandono esta vez ha sido... pues ha sido, en un primer lugar, por falta de tiempo; en un segundo, por falta de ideas; y en un tercero, por falta de suerte. La falta de tiempo, se debió a que tuve que hacer ciertas preparaciones que cundían prisa, por lo que estaba día y noche manos a la obra, y cuando acababa, tenía el cerebro tan reseco que no me apetecía pensar en qué escribir, o, directamente, no pensaba en escribir. Vamos, una pescadilla que se muerde la cola, como aquel que diría. Por último, la falta de suerte es que mi querido y preciado ordenador, ese al que adoro con devoción, se estropeó, lo que me ha llevado a estar sin él una temporada. En este tiempo me he dado cuenta de dos cosas:
  1.   La aplicación de Blogger es desastrosa, quita cualquier mínima intención de escribir un post, por pequeño o interesante que sea. Por decir, la instalé y la desinstalé el mismo día, tanto en el móvil como en la tablet. Exijo a Blogger (y no creo ser la única) un cambio urgente en su aplicación, porque realmente les hace falta.
  2.   La devoción a mi PC ha surgido en este lapsus sin él. No me gusta estar amarrada a ningún aparato, pero en este período me he dado cuenta de lo imprescindible que me resulta, para cualquier cosa. La televisión ya se me queda pequeña y aburrida, y tanto mi smartphone como mi tablet, son demasiado pequeñas como para realizar cualquier gestión o entretenimiento. A esos los dejo más para comunicarme... Es verdad que sin él me he dedicado a otras tareas, pero al llegar la noche, ¡qué sumamente aburridas me parecían las películas o series (si había alguna en antena, ya que si era cotilleo, ya ni miraba) que podía permitirme mi televisor!
  Bien, tras darme cuenta de estas dos cositas, puedo deciros que mi vida fuera de la bloggosfera ha continuado con algún que otro altibajo, como por ejemplo, que mi familia mascotil (si la palabra no existe, ya está inventada) ha aumentado y disminuido en el período de tres meses; sí, mi pequeña hámster Lola se fue lo mismo que llegó, una tarde, sin que nadie se lo esperase, y conmigo fuera de casa :( Ya nadie me despierta a mitad de la noche correteando en su rueda, ya que Pincho (podéis imaginar que es un erizo) es un completo huraño y ni se molesta en salir de su casetilla. Por otro lado, la nueva perrita, Gina, se ha propuesto ser el huracán que devore todos mis zapatos... Puede que sea más adicta a las zapatillas de lona que yo.



  Pasando a otras cosas, mi relación con las manualidades sigue en aumento. Si bien, tengo pendiente acabar un Kratos desde hace un tiempo (si me lees, perdooona), ahora he comenzado también con el trapillo (que no difiere mucho de lo que ya hacía), la bisutería y el carvado de sellos. No me preguntéis cómo, pero conseguí herirme con las gubias. Además, este verano tengo una serie de actividades pendientes que, si bien sólo serán a nivel de mi pueblo, a mí no se me da nada compartirlas con vosotros, por si a alguno le da la picotá de querer acercarse y participar ;).



  Por último deciros que, como podéis comprobar, he cambiado un poco (muuucho) la apariencia del blog, que será la elegida para todo el verano. Vale, no es que la haya diseñado yo, sólo la he encontrado en la inmensidad de la red, tampoco podéis pedirle peras al olmo. Pero yo es que me siento como Dios toqueteando el HTML, aunque sólo sea para hacer un copy paste. 

  Tras dar la chapa con todo este batiburrillo de historias inservibles, me despido de vosotros hasta el próximo post, que no tengo pensado dejar para muy tarde. 




miércoles, 5 de febrero de 2014

François Hollande y España.

 

  Hace unos días estábamos casi todos los de la familia reunidos en el corazón de mi casa, que, como en toda casa que tiene más de 100 años, es la cocina, desayunando; cuando mi padre sacó un nuevo tema de conversación. Mientras dejaba que su café se quemase (café brûlé, café gâté; o lo que es lo mismo, café quemado, café estropeado), nos contó que la noche anterior había oído en la radio francesa que habían pillado al presidente Hollande mientras volvía de visitar a su amante. Cuál no fue su cara de sorpresa cuando mi madre y yo le dijimos que ya estábamos al tanto de todo aquello, y sin haber oído la radio francesa. Y claro, después de decirle aquello, no pude evitar solar un: "no entiendo qué nos importa a nosotros con quién se acueste ese hombre, teniendo nosotros lo que tenemos". 

  Y en realidad es así. No consigo entender qué hacemos en nuestro país hablando sobre los líos de faldas del presidente del país vecino en informativos, períodicos, programas de radio... cuando aquí tenemos lo que tenemos. Porque, yo no sé vosotros, pero yo no pude evitar soltar una carcajada cuando oí por la tele "¿os imagináis que pillan a nuestro presidente en la misma situación?".  Sí, claro, porque como es tan perfecto, el pueblo sólo lo sentenciaría por ponerle los cuernos a su mujer... Además, que si es por competir, no deberíamos olvidarnos de la que se montó en su momento con los líos de Su Majestad, que parece que para lo que queremos tenemos escapes de memoria. 

  Me da la sensación de que, como no tenemos nada bueno que decir de nuestros políticos (marca España, eh), pues usemos también la lengua viperina contra los de los países vecinos también. Así, mientras nos preocupamos con quién se mete Hollande bajo las sábanas, el nivel de insultos hacia nuestros gobernantes disminuye.

  Desde luego, que viendo lo visto, me reafirmo de que en nuestro país la prensa rosa ha superado su lugar en los programas de sobremesa para invadir los terrenos de las "noticias serias" (sí, entre comillas, porque ya, como no sea que se trate de un asesinato, todas las demás parecen más bien de risa). Vamos, o es eso, o, como decía mi abuelo, es que los españoles somos muy celosos; como en el resto de Europa critican a nuestros políticos, pues nosotros no debemos ser menos, como si fuera aquello de "yo me meto con lo mío, pero a ti ni se te ocurra".

  En todo caso, sea como sea, en el autobús he dejado de escuchar estos días los problemas de facturas, la subida de la luz, los "con este salario no llegamos", para pasar a oír los cuernos del señor Hollande y que le va a pedir el divorcio a su mujer. Así que yo, para no ser menos española, creo que me voy a subir al carro y voy a decir, monsieur Hollande, mal, très mal. Debería pedirle disculpas a su mujer, en lugar del divorcio, agachar las orejas y hacer lo que todo el mundo dice que tiene que hacer en lugar de estar preocupándose por la política de su propio país, caérsele la cara de vergüenza. Puede que, mientras le diga esto, a mí se me olvide el tema de las becas

martes, 14 de enero de 2014

Motivaciones





  ¡¡Volvemos este 2014 con las pilas bien cargadas!! Estoy segura de que habéis leído u oído esta frase más de tres veces en lo que vamos de mes, ¿verdad?

  En mi caso, no sé si es muy cierto, no soy mucho de la filosofía de "Año Nuevo, vida nueva". En todo caso, soy más de superar mi propia pereza. Obviando todo esto, mi intención este año era implicarme más en la bloggosfera y, ¿qué mejor forma que participando en las propuestas de otros blogs?

  Yo con estas cosas suelo ir con mucha cautela y, por el momento (vete a saber si le pillo el gusto), me he subido al carro de dos bloggo-compañeras.


domingo, 22 de diciembre de 2013

Propósitos de Año Nuevo

  Bueno, ya me tenéis una vez más aquí. En primer lugar, debo agradecer a Hed ese Conociendo Blogs tan bonito, cuqui y sacalagrimillas que me ha dedicado. Pongo mi mano derecha sobre mi corazón y prometo como mínimo conseguir sonrojarte cuando realice el tuyo. (Podéis pensar que tenemos favoritismos y enchufe, y que no es justo, y que patatín y patatán... Pero, oye, sería de tontos no promocionar nuestros propios blogs...). 

  En segundo lugar, y como a vosotros también os quiero mucho (aunque no deis una mísera señal de vida... ¬¬) os traigo unas vistas muy bonitas de la Alhambra y parte de Granada que saqué la otra tarde desde uno de los miradores. (Sinceramente, si creéis que son mínimamente decentes, es pura casualidad). 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Me aburrí.



  Últimamente he oído mucho sobre mí que menuda envidia les doy por poder superar los malos tragos en, simplemente, medio día.  A ver, no sé cómo decirlo... No es que supere las cosas en sólo medio día, es solo que me aburro. Me aburro de llorar por algo que no tiene solución. No debería darle envidia a nadie, cuando soy tan sumamente dejada que hasta me acaso de llorar por las desgracias.

  Una mañana me desperté y la realidad me hizo la jugarreta de pegarme una hostia de narices. El caso es que, en un mismo día pasé de estar destrozada por ver que mi supuesto futuro se caía a pedazos a, cuando llegó la tarde, estar pensando en cualquier cosa que podría hacer, buscando cualquier otra vía de escape. Yo misma me implanté la idea de que, tal vez, un cambio de aires me sentase bien. Pero simplemente fue porque me aburrí de estar pensando en lo mismo, y no porque tenga el don de superar las cosas con un chasquido de dedos. Es más, aún cuando pienso detenidamente en lo ocurrido, una pequeña punzadita me atormenta. 

  Siendo sincera, voy a estar toda mi vida arrepintiéndome de lo ocurrido, pero... ¡joder! No puedo estar todos los minutos de un mismo día pensando solamente en una misma cosa. ¡Eso es demasiado aburrido!

  Prefiero esta continua búsqueda. Oye, que es más entretenido. ¿Sabéis la de cosas que he aprendido en sólo una semana?

  Los problemas sólo son problemas si nosotros los vemos como tales.






martes, 15 de octubre de 2013

Creatividad llama a creatividad.

  Mi madre siempre dice que, por desgracia para nosotros, el dinero siempre llama al dinero. El hecho de que las arcas familiares siempre estén vacías hace que los cuartos nos duren un suspiro, según esa regla sacada del postureo popular. 

Por mi parte, creo que lo mismo ocurre con la creatividad. Cuando te encuentras creativo e inviertes esa creatividad en algo, al acabar, siempre habrá alguna otra cosa que te apetezca hacer, y de esa forma, de la creatividad, habrá surgido más creatividad. Podríamos decir que se trata de un virus benigno (y entremos en paradoja). Y es a mí, que cuando acabo de escribir, me motivo, me subo y me crezco y se me ocurren mil tonterías más para decir.  Eso sí, a mi la creatividad me dura un flash, ya que al rato empiezo a perder el fuelle y se me escapan las ideas por el agujero negro ese que tengo tras la oreja derecha. Por otro lado he de decir que el rato en el que estoy en mi pompa, subida en lo alto de una torre, disfrutando de las vistas que mi propia mente me ofrece, no quiero ni consiento que nadie me moleste. Creatividad y yo hemos de estar solas, somos amantes caprichosas y preferimos llevar lo nuestro sin ojos que nos observen. 
  Y es que te observen, que te hablen, que te toquen mientras estás haciendo algo que merece tu plena atención es la cosa más jodemomentos que puede haber en el mundo. Ya tiene que ser plena mi confianza para dejar a alguien estar junto a mí cuando estoy haciendo esto. 

  Podéis llamarme rara en ese aspecto, pero no podéis quitarme la razón en que, para que algo salga bien, debe estar uno cómodo y, si encima es algo que gusta, se debe de estar  el doble de cómodo. 

  Tras esto, os dejo que me expongáis vuestras propias conclusiones acerca de la creatividad, cómo la lleváis cada uno (que luego me encuentro el tablón de los comentarios más vacío que la una, pero vamos, que por lanzar el anzuelo que no quede), y mientras voy a hacer caso a mi madre y a dejar unos centimillos en la hucha, que no viene mal que en estos tiempos tan poco laboriosos, el dinero llame al dinero. 

Besines bloggeriles! ;)





domingo, 26 de mayo de 2013

¡Busco!

  Llevo todo el día buscando blogs de gente que escriba con chispa, que escriba con doble/triple/cuádruple personalidad, que la lea y no pueda evitar pensar "coño, parece que la tengo enfrente y me está soltando su monólogo como si nos conociéramos de toda la vida". Blogs que no tengan miedo a soltar palabras mal sonantes y, pese a todo, ¡queden bien! Que sean jóvenes, frescos, que tengan vida y color, pese a que las letras estén en blanco y negro.
  
  Blogs que NO hablen de cómo deberían ser otros blogs (sí, suena hipócrita ya que es lo que estoy haciendo yo ahora mismo, pero es que me estoy cansando de buscar), ni que hablen de la vida de X persona, redactando como si de un insulso diario se tratase. Algo con gracia, leerlo e imaginar en una voz demasiado cafeinada que me lo narra a toda pastilla en mi mente. Que esté bien redactado, eso sí, ya que ni soporto la faltas de ortografía ni las de puntuación (una coma a tiempo, hace milagros, créeme). 

  Pese a buscar y buscar tanto (me he dejado los ojos en ese gran amigo, Google), pocos son los blogs que he encontrado que sigan este patrón. Es más, puedo contarlos con los dedos de UNA mano. El resto, son blogs demasiado bien pensados, cuadriculados, faltos de color, demasiado profesionales, nada divertidos. ¡SOSOS! A las dos líneas me aburría de leer. Que sí, que un texto puede estar muy bien escrito,  que yo soy de las que revisan y corrigen veinte mil veces un post antes de subirlo, pero si le falta vida y chispa, lo único que hace es aburrirte, informarte, sí, pero aburrirte. Y más a esas mentes prodigiosas que fácilmente se van a las nubes. Si no hay enganche posible, ¡olvídate!

  Todo esto me ha hecho pensar en qué cojones ha pasado con aquellos escritores que inundaron internet hace unos años. ¿Qué ha pasado? ¿Que las mentes jóvenes, coloridas, con gracia y chispa se han mudado todas al campo de lo audiovisual? Porque en el único lugar donde veo que abundan es en YouTube. Ojo, no critico a los video-bloggers, hacen un trabajo que te cagas y entretienen como deben hacer. Pero, oye, ¿yo qué queréis que os diga? Esperaba que en el ámbito escrito de internet continuase habiendo eso, chispa. 

  Cual ha sido mi batacazo al darme cuenta de que en blogs predomina la sosería, la demasiada profesionalidad... 

  Pues yo exijo una REVOLUCIÓN BLOGGER! Hagamos que nuestros lectores imaginen que han abierto una ventana en YouTube y que, a pesar de no poder ponernos cara ni voz, crean que somos nosotros los que les decimos las palabras al oído. Hagamos que leer un blog sea divertido y gracioso, que arranque sonrisas, pese que lo que digamos sea realmente una gilipollez grande como un torreón (sease como ahora...). Y también hagamos que para nosotros, escribir sea divertido, ameno, no una obligación, disfrutemos de ello, y demostremos que aquellos que hacemos un blog no sólo exponemos en él nuestras penas y depresiones (que a veces también), sino que también nos divertimos, y gesticulamos, y hablamos y nos reimos y se nos escapan palabrotas y nos da igual que se nos escapen, y, y... y todas las cosas esas que aparecen con los video-bloggers, también surgen cuando se escribe un post.

  Estoy segura de que cuando suba este post dentro de una semana me arrepentiré de haberlo subido, porque, por primera vez en mi vida,  voy a hacerlo sin corregir NADA y sin hacer un segundo vistazo. Así que si veis alguna falta o algo, mi yo del futuro cercano os pide disculpa, pero mi yo del presente (del de ahora mismo que esta escribiendo esto y no del de cuando vosotros lo leáis) os dice que os jodáis, que es lo que hay. Así que, con esto, ya os digo que muchos besitos y ya me leeréis en un próximo post. Ale, hasta otra.







domingo, 20 de enero de 2013

Porque yo lo valgo


  ¿Cuántas veces no hemos sentido que no valemos para aquello que estamos haciendo? Todos hemos caído en esos días en los que nos repetimos constantemente lo mierda que somos, lo poco que valemos, ya sea verdad o mentira, todos hemos pasado por esos días de auto compadecernos.

  Podría deciros que lo mejor para solucionar este estado sea levantarnos, lavarnos la cara, mirarnos al espejo y decirnos lo muy mucho que valemos, pero esto sólo funciona en las películas y en las series americanas de adolescentes demasiado creciditos para estar en un instituto. Seamos sinceros, antes de pronunciar la primera palabra de nuestro bonito discurso sobre lo que valemos, estaríamos berreando cual bebé hambriento o, en su defecto, cagado. Creo que en estos momentos, hay más similitud con un crío cagado que con uno hambriento, porque así es como estamos, cagados. Cagados con lo que la vida pueda depararnos o con aquello que no podamos superar. Sea lo que sea lo que nos haga sentirnos de semejante manera, lo que menos nos va a ayudar será plantarnos frente a un espejo llorisqueando mientras balbuceamos lo mucho que valemos. Tampoco lo hará el querer empecinarnos con aquello que nos ha dejado en este estado, que, aunque suene evidente, muchas veces se nos olvida; estamos demasiado cegados por nuestra propia pena como para darnos cuenta de que dos más dos son cuatro.




  Es verdad que encontrar una solución a semejante estado puede resultar difícil, pero también es cierto que el viento en la cara, la luz del sol y las risas con los seres queridos despejan mucho. Somos seres limitados, tan limitados que necesitamos despejarnos de nosotros mismos. 

domingo, 13 de enero de 2013

Para gustos, los colores


  ¿Alguna vez os han preguntado por qué hacéis lo que os gusta? Porque a mí ya van unas cuantas veces. Y jode sobremanera. ¿Qué por qué jode? Pues por el simple hecho de que la gente sea tan estúpida que le tenga que buscar una explicación a las cosas que gustan.




  Cuando algo te gusta lo último que haces es preguntarte el por qué. Simplemente lo disfrutas. Te la suda que la gente que haya alrededor tuyo no entienda el por qué (que a veces no lo entiendes ni tú), o que a ellos no les guste. Pero te molesta a más no poder que quieran una explicación lógica a por qué te gusta lo que te gusta, o al menos es lo que me pasa a mí.

  Reconozcamos que al disgusto siempre hay una explicación lógica que darle, o al menos casi siempre. “No me gustan las matemáticas porque me hago un lío con ellas”. “Me encanta escribir. ¿Por qué? Porque me gusta”. Bastante tenemos con buscarle una razón a todo aquello que hacemos para buscársela también al disfrutar por disfrutar. Aprovechemos de esos momentos en los que podemos dejarnos llevar por la irracionalidad un rato, ya sea bailando, dibujando, cantando o haciendo lo que a cada uno le guste hacer (a alguna gente son cosas realmente extrañas… digamos sacarse los mocos de la nariz… ^^). Disfrutemos de ellos tanto como podamos para cuando no podamos hacerlo cuando la vida cotidiana no nos deje. Dejemos de buscar una explicación a todo, que ya sé que el ser humano es curioso por naturaleza, pero una cosa es ser curioso y otra demasiado cotilla. No nos cuenta tanto aceptar que otra gente tenga gustos distintos a nosotros, no veo la necesidad de preguntar a la gente por qué está con la pareja con la que está, o por qué no tiene pareja, o por qué le gusta el color rojo, o el tipo de música… Simplemente aceptemos como nos vienen, tal y como son, de la misma forma que podríamos aceptar que cambien sus gustos, que les deje de gustar el azul para que les guste el violeta. Y lo más importante (y tiene gracia que lo diga yo), aceptémonos tal y como somos nosotros mismos, no nos preguntemos por qué hacemos lo que hacemos si sabemos que nos gusta, ni intentemos cambiarnos a la fuerza nosotros mismos por ponerlos al nivel de los demás, eso sólo hace daño, y para hacernos daño ya está el resto de la gente.

  Bueno, yo ya pienso que es hora de que me vaya despidiendo, que dos entradas en un día es más que suficiente, pero es lo que tienen los arrebatos de pasión, o de rabia, según se vea: no puedes desaprovecharlos, y pienso que como no suba la entrada ahora mismo, en cuando la relea en el momento de subirla, me arrepentiré, y la dejaré en borradores, o peor aún, la borraré. Así que me despido ya, esperando que aprovechéis lo que queda de día. Nos vemos en la próxima entrada (espero el próximo domingo).

Querido 2012:

  Pasaste casi sin darme cuenta, pero, si me pongo a pensarlo, tus  366 días me dieron para mucho.

  Has sido el año de descubrir mi verdadera vocación tras darme cuenta que aquello que estaba haciendo no me completaba, un año de decisiones, unas más acertadas, otras menos; has sido el año de superarme a mí misma un poquito más, de realizar colaboraciones y, en definitiva, mi año más Blogger hasta el momento; también has sido un año en el que he podido conocer a muchas (tanto por vía Blogger como por otros ámbitos) personas increíbles, cada una en lo suyo, además de personajes que ahora me son indispensables en mi día a día y a los que desearía poder ver más a menudo. Por otra parte, has sido el año en el que me he dado cuenta de quiénes serían aquellos que me apoyasen incondicionalmente en aquello que yo eligiese y quiénes han sido lo que han ido bajando de mi escenario a lo largo del tiempo. 

  De ti, pienso guardar momentos que no tengo previsto olvidar con facilidad, como aquel abrazo tan fuerte y esperado el seis de agosto, o aquel paseo interminable, o de las largas caminatas cogidos de la mano mientras charlábamos de todo y nada a la vez, o de mi primer aprobado en mi nueva carrera, de las conversaciones de casi veinticuatro horas (con esos ¿qué preferirías? tan extraños, rebuscados y que me arrancaban sonrisas), las risas con mi madre en nochebuena, los desayunos con los amigos, o los días de "estudio intenso" con todos en la biblioteca... Tampoco voy a olvidar lo menos bueno, como ese jodido veintinueve de febrero, o la vez que me desmayé frente a la puerta de la facultad, o aquella otra vez que me volví a desmayar en la puerta de la... sí, vale, mi sino es terminar muriendo frente a la dichosa puerta de la facultad...


  En lo que a sociedad se refiere, serás recordado como uno de los años más hijoputescos. Aun así, pobre de ti, que ni culpa tienes del hundimiento del Costa Concordia, ni de lo ocurrido en el Madrid Arenas, ni tampoco de que los mandamases se pasen por el forro de las chaquetas obtenidas a base de fraudes la situación de la sociedad y prefieran recortar en aspectos tan importantes como son educación y sanidad en vez de en recortar sus desorbitantes salarios. Tampoco es culpa tuya la crisis que hemos sufrido a lo largo de tus días (y de la que aún no nos hemos deshecho) que ha provocado semejante paro, fugas de cerebros y emigración de jóvenes en busca de un porvenir más seguro que aquí, de la misma forma que tampoco lo es el gran número de desahucios que a más de uno ha llevado al suicidio... No, nada de esto es culpa tuya, pero por ellos serás recordado como el año de las huelgas, las manifestaciones y del irremediable hundimiento del país. 

  Pero tú no te preocupes, aunque socialmente se te recuerde así, personalmente, cada uno de nosotros conservaremos, aunque sea, un solo recuerdo bueno de ti. No has sido ni el mejor ni el peor de los años, sólo uno que ha sido y ha pasado.

  En cuanto a este 2013 espero que mejore, tanto en las cosas buenas como en las malas, un poco, como mínimo, más, y que se llene de buenos recuerdos junto a los personajillos que quiero.

  Por lo que respecta a mis bloggeriles, nos vemos en una próxima entrada y feliz año nuevo!

martes, 25 de diciembre de 2012

¿Feliz Navida?



  Cada año me pregunto más si realmente la Navidad es una fecha de felicidad. Y no, no es que lo diga yo, sólo hay que haber visto las noticias a lo largo de diciembre. Lo ocurrido en Newton, los suicidios de aquellos que se son desalojados, familias enteras que duramente consiguen llegar a final de mes, ya ni que decir de celebrar unas navidades “en condiciones”. Pero bueno, que tampoco es que hayamos necesitado estar las 24h del día pegados a los informativos para darnos cuenta de cómo van las cosas. Algunos lo vivimos en casa y otros lo vemos por las calles.

  Sin ir más lejos, hace unos días decidí ir a dar una vuelta por el centro con los amigos. Hacía tiempo que no iba por aquellos lares de la ciudad (la culpa, de los estudios), pero, en cierta medida no me sorprendió ver la cantidad de gente que había arrodillada en el suelo pidiendo una limosna, pero sí que me apenó. A ver, no soy gilipollas, sé que muchos son timadores, sobre todo cuando los veo hablando por su Smartphone en una mano mientras con la otra sujetan el vaso de cartón a la espera de que algún alma estúpida suelte alguna limosna. Sé que de esos hay unos cuántos, pero también sé que muchos lo hacen realmente porque lo necesitan. Tampoco me sorprendió el hecho de que pocos fueran los que se detuviesen a prestarles algo de atención mientras abarrotaban las tiendas. Lo que sí llegó a tocarme la fibra fue cuando una joven se acercó a uno de ellos pidiéndole disculpas por no haberle dado nada cuando pasó minutos antes pero es que tenía prisa, mientras sacaba su monedero. Ahora mismo es cuando me toca decir una de las frases más martilleadas en ésta época, pero no por ello menos cierta: gente, aún queda esperanza.

  Aun así, reconozcamos que, por mucho que nos quieran vender (y digo vender, porque en definitiva es en lo que se ha convertido todo esto, cuanto más tintinee el bolsillo, mejor las pasarás) unas navidades felices, llenas de comida en la mesa, una mesa abarrotada de gente, con cantidad de paquetes bajo el árbol, pocos serán los que las puedan pasar realmente así. Por mi parte, me contento con pasar ese día con la gente a la que quiero, aunque no pueda ser con todos los  que quisiera, aunque sé que esa es otra de las frases más machacadas en esta Navidad. Pero pensad, que el año que no podáis celebrarlas con la gente a la que aprecíais, os darán igual todos los regalos, fiestas, fotos y demás, porque ahí sí que serán unas navidades realmente vacías.

  Sin nada más que añadir, me despido de vosotros, bloggeriles, deseando que paséis unas fiestas rodeados de la gente a la que aprecíais, mientras, nosotros nos veremos en la cuesta de Enero, por lo que también, Feliz Año Nuevo.

  Besines! 

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Madurar? ¿Cuándo?


De mis disparates de juventud lo que más pena me da no el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos.
Pierre Benoit


  (Debo deciros que esta entrada es la que tenía planeada para hace dos semanas. Sí, dos, podéis matarme, pero no he tenido ningún momento para subirla. Mil disculpas)


  Todos los años, por estas fechas, puede que debido a la cercanía de hacerme un año más vieja, me percato mucho más de frases como "sabes que te has hecho mayor cuando..." o "maduras a partir del momento en que...". A partir de estas oraciones siempre me surge la misma duda: ¿en qué momento de nuestra insustancial y miserable vida el botón de la madurez hace "clik" y nos volvemos seres responsables? Porque yo, a mis casi 21 años (caaaasi, pero aún no) sigo haciendo cosas típicas de una cría de 10 años. Y, es más, conozco casos de personajes que una vez superados los 40 siguen sin saber lo que es comportarse como un adulto.

  Muchos pensaréis que la respuesta a mi pregunta es sencilla: eres mayor a partir del momento en el que cumples los 18 (no se yo qué deciros en este caso...); y otros que uno es definitivamente adulto una vez se independiza (en este caso, la mayoría de los treintañeros aún son críos).

  Yo, por mi parte, he llegado a mi propia conclusión: madurar es como tejer. Muchos pensaréis que soy tremendamente imbécil por hacer semejante símil. Puede que incluso yo, dentro de unos años, lea estas líneas y piense: "Oti, en serio que eras gilipollas por comparar la vida con tejer". Pero, antes de auto-insultarme, será mejor que me explique.

  Cuando comenzamos a tejer cualquier cosa, los primeros puntos no son más que una maraña de lana que nos hace preguntarnos qué es lo que estamos haciendo en realidad. Como entenderéis, esto hace referencia a los primeros años de nuestras vidas, en los que somos un manojo de todo y realmente no sabemos ni lo que somos. 

  Pero, conforme seguimos tejiendo, la forma se va definiendo.

 Aún así, no somos capaces de decir a partir de qué punto exacto la bufanda, el gorro o el jersey que estamos tejiendo son una bufanda, un gorro o un jersey. No podemos decir: "Pues bueno, a partir del punto 100 esto es ya una  bufanda". Son cosas que se hacen poco a poco. 

  En lo que a madurar se refiere, opino que es prácticamente igual. No puedes levantarte una mañana y decir: "Bueno, a partir del viernes a las cinco de la tarde voy a pasar a comportarme como una persona madura, que ya va siendo hora"; no, no puede ser así. Más bien, un buen día, echas la vista atrás y te das cuenta de que muchas cosas han cambiado (ojo, no digo todo, siempre habrá algo que nunca cambie, algo que nos defina); has perdido a personas, otras te han dejado; te has encontrado con otros deambulantes de la vida que te han aportado algo en mayor o menor medida, o gente de la que directamente has pasado; has vivido y has sentido cosas nuevas... Te sientes más sabio en algunos aspectos y más idiota en otros. Y todo esto lo has logrado punto a punto, paso a paso, día a día. 

  Cada uno madura a su ritmo, pero todos, en algún momento, echamos la vista atrás y hacemos inventario de nuestros recuerdos. 

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...